Morcilla de Atún Rojo / Red Tuna Black pudding

By Prensa 31 de enero de 2014 Leave a comment Go to comments

Carlos Caburrasi Bustamante de Cádiz ha preparado una suculenta “Morcilla de Atún Rojo” para nuestro concurso de recetas que finaliza hoy.

Carlos Caburrasi Bustamante from Cádiz has made a surprising “Red Tuna Black pudding” that becomes part of our recipes contest that ends today.

 

 

Recipe details:

Morcilla de atún rojo

Ingredientes para 1,5 kgs. de morcillas:

·         1 hígado de atún

·         5 corazones de atún

·         1 cebolla roja

·         1 cucharada sopera de pimienta en grano

·         1 cucharada sopera de semillas de hinojo

·         1 cucharada sopera de pimentón dulce

·         1 cucharadita de canela en polvo

·         1 cucharadita de sal marina (la mía es con algas)

·         1 guindilla

·         1 metro de tripa de cerdo para embutir

 

 

Para empezar, tenéis que picar el atún y la cebolla hasta conseguir una textura cremosa, como veis en la foto superior. Las especias las he molido con un molinillo eléctrico, de los de café, que tengo para esos menesteres. La canela, aunque aparezca en rama, la he usado ya molida.

 

Mezclad bien las especias y la sal con la pasta de atún. Para embutir usaremos una embutidora. Si no tenéis se puede usar unan botella de plástico de refresco cortada por la mitad. Se engancha un extremo de la tripa al gollete de la botella, se introduce la pasta en el interior de la misma y empujáis con el puño. La tripa se irá llenado y vosotros vais moviendo el relleno hacia el otro extremo de la tripa.

 

Es importante limpiar bien la tripa por fuera y por dentro con agua templada para eliminar bien la sal en la que viene.

A medida que vais sacando las morcillas, las atáis con un trozo de bramante. El tamaño es a gusto de cada uno.

 

 

Ahora tenéis que poner una olla con agua y cocer las morcillas durante 20 minutos a unos 90 grados. El agua no debe hervir a borbotones.

Pasado ese tiempo las sacáis y las dejáis escurrir un poco. Luego, para que se enfríen bien, las colgáis. Así se secarán bien por todas partes.
Las mías las he envasado al vacío para que se conserven mejor, y para poder regalarlas sin peligro a que se ensucien. Este es el resultado final, ya en el plato: arriba, a la plancha, y abajo, recién cortadas.

Posted in: RECETAS
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